Fomentar la afición por el deporte

Da la impresión de que el deporte es algo que se ama o que se odia con todas las fuerzas. Conseguir que sea una actividad cotidiana, que se realice de forma habitual incluso durante la infancia y la juventud es muy importante. El deporte ayuda al desarrollo físico y cognitivo y, cuando el niño o el adolescente no es muy aficionado a la actividad física resulta, más que aconsejable, obligatorio, ayudarle a encontrar el gusto por el deporte.

No se trata de forzarle sin más, esa actitud es un error que no lleva a ningún sitio. Se trata, más bien, de encontrar esa actividad que le atraiga lo suficiente como para querer realizarla. Y no tiene que ser necesariamente el fútbol en ellos y el baile en ellas. Obligar a los más jóvenes a realizar una actividad que no les gusta les llevará a no querer relizar ninguna otra porque se sentirán presionados a ello.

Cualquier deporte es bueno, por eso el mejor consejo es dejar que sean ellos quienes elijan lo que quieren hacer. El tenis, el ciclismo o la natación les harán mejorar su resistencia. Y las artes marciales, por ejemplo, potencian el desarrollo muscular. No importa la actividad, todas tienen aspectos positivos destacados, lo importante es que los jóvenes sean activos y realicen algún tipo de deporte.

Cuando realmente no se sienten atraídos por ninguno se puede optar por actividades como el patinaje o los juegos de cualquier índole. O, simplemente, se le puede enseñar a caminar. Andar es un buen ejercicio, se puede dejar el coche en casa cuando el centro escolar está a unos centenares de metros de casa o animarles a bajarse un par de paradas antes si son lo suficientemente mayores como para ir solos en transporte público.

Pero, en cualquier caso, lo que hay que tener muy en cuenta que, cuanto antes se fomente el amor por el deporte o la costumbre de realizar alguna actividad física, mucho mejor.