Actividades medioambientales con los más pequeños: diversión y aprendizaje

La protección del medio ambiente es una de las grandes preocupaciones del momento. Transmitir ese sentimiento a los más pequeños para que desde la infancia tomen conciencia de la importancia de proteger el planeta es fundamental ¿Pero cómo conseguirlo de manera que lo entiendan y no se aburran?

No hay nada más divertido que la naturaleza, por eso las posibilidades lúdicas y didácticas son infinitas. Cualquier niño agradecerá un paseo andando o en bicicleta con sus padres. En el campo o en un parque, cualquier espacio verde sirve para jugar con los más pequeños a observar y buscar comportamientos poco cívicos: basura en el suelo, ramas rotas, estanques llenos de suciedad…

Plantar un árbol es otra gran actividad, pero no basta solo con que los niños hagan el agujero introduzcan la planta y la rieguen. Para que de verdad aprendan conviene implicarlos un poco más e ir con ellos de vez en cuando para observar cómo crece y cómo cambia con las estaciones. Sentirán ese árbol como algo suyo, lo cuidarán y seguirán ese ejemplo en todos los aspectos de la vida.

El contacto con la naturaleza es esencial, pero en interior también se puede enseñar, y de una manera más que divertida. En cerrajeros San Sebastian se pueden encontrar un montón de experimentos para realizar con los niños y que vean, por ejemplo, los efectos de la contaminación o del calentamiento del planeta.

Seguimos aprendiendo y seguimos divirtiéndonos ¿Cómo? Reciclando. Con periódicos, bricks de bebidas, envases de patatas fritas o botellas se pueden hacer magníficos juguetes y objetos de decoración.

Pero hay miles de actividades que se pueden hacer: desde una acampada a una pequeña ruta senderista por algún paraje especialmente bonito, desde algo tan sencillo como mirar las estrellas a hacer un pequeño huerto en casa de cerrajeros Santander. Solo hay que echarle un poco de imaginación y los más pequeños aprenderán jugando a cuidar el entorno.